Puntos de recarga para empresas: cómo calcular la potencia que necesita tu flota eléctrica
20 de octubre, 2026
Electrificar los vehículos de una empresa no consiste solo en sustituir motores de combustión por eléctricos. Para que una flota eléctrica sea realmente eficiente, los vehículos deben estar cargados cuando la actividad los necesita. Y ahí aparece una pregunta fundamental: ¿Cuánta potencia necesita realmente tu empresa para cargar sus vehículos?
Instalar más potencia de la necesaria puede aumentar los costes, mientras que quedarse corto puede alargar los tiempos de carga y afectar a la operativa. Por eso, dimensionar correctamente los puntos de recarga es clave para encontrar el equilibrio entre disponibilidad, inversión y consumo energético.

¿De qué depende la potencia que necesita una flota eléctrica?
No existe una potencia adecuada para todas las empresas. Incluso dos compañías con el mismo número de vehículos pueden tener necesidades muy diferentes.
Para calcularla hay que considerar principalmente:
- Número de vehículos que necesitan cargar.
- Kilómetros que recorren diariamente.
- Consumo medio de cada vehículo.
- Horas que permanecen estacionados.
- Número de vehículos que cargarán simultáneamente.
- Potencia disponible en las instalaciones.
También hay que tener en cuenta la capacidad de la batería y la potencia máxima de carga que admite cada vehículo.
Cómo calcular la potencia necesaria para tus puntos de recarga
Para hacer una primera estimación, hay que fijarse principalmente en cuánta energía necesitan recuperar los vehículos cada día y cuánto tiempo permanecen estacionados para cargar.
Por ejemplo, si una flota necesita recuperar en total 200 kWh al día y los vehículos disponen de unas 10 horas para cargar, la potencia media necesaria rondaría los 20 kW.
A partir de ahí, habrá que valorar otros aspectos como cuántos vehículos cargarán a la vez, la potencia disponible en las instalaciones y el consumo habitual de la empresa.
Por eso, no se trata de instalar cargadores con la máxima potencia posible, sino de dimensionar la infraestructura según el uso real de la flota.
Gestión dinámica: cómo aprovechar mejor la potencia disponible
Los puntos de recarga deben convivir con el resto de consumos de la empresa: iluminación, climatización, maquinaria, equipos informáticos, etc. Por ello, antes de aumentar la potencia contratada conviene conocer cuánto margen existe en la instalación.
Aquí entra en juego la gestión dinámica de carga, que permite distribuir la potencia disponible entre los vehículos conectados en cada momento.
Por ejemplo, si una empresa puede dedicar 40 kW a la recarga, el sistema puede repartirlos entre varios vehículos y ajustar automáticamente la potencia a medida que unos terminan de cargar y otros comienzan.
Además, si aumenta el consumo del edificio, puede reducir temporalmente la potencia destinada a los cargadores.
Así, es posible reducir picos de demanda, aprovechar mejor la potencia disponible y evitar ampliaciones innecesarias.
Un ejemplo práctico para una flota eléctrica
Imaginemos una empresa con 10 vehículos eléctricos que regresan a sus instalaciones al final de la jornada y permanecen aparcados durante toda la noche.
En lugar de cargar todos los vehículos a máxima potencia desde el primer momento, la empresa puede repartir la carga a lo largo de las horas disponibles. Además, un sistema de gestión inteligente puede distribuir la potencia entre los vehículos según sus necesidades y dar prioridad a aquellos que tengan que volver a circular antes.
De esta forma, la empresa puede tener su flota preparada para el día siguiente sin necesidad de que todos los cargadores funcionen al máximo al mismo tiempo.
Por eso, para dimensionar una instalación no basta con saber cuántos vehículos tiene la empresa: también hay que conocer cuándo necesitan cargarse, cuánto tiempo estarán conectados y qué potencia hay disponible.
¿Cuántos puntos de recarga necesita una empresa?
El número adecuado dependerá de los vehículos, su frecuencia de carga y el tiempo que permanecen estacionados. También es recomendable prever el crecimiento futuro de la flota y preparar la instalación para posibles ampliaciones.
Además, debe considerarse la normativa vigente. En determinados aparcamientos de edificios de uso distinto al residencial privado con más de 20 plazas existen dotaciones mínimas de infraestructura de recarga. Las instalaciones también deben cumplir los requisitos técnicos establecidos, entre otros, por la ITC-BT-52.
Por ello, el proyecto debe adaptarse tanto a las necesidades operativas de cada empresa como a las obligaciones normativas aplicables.
Conclusión
Dimensionar los puntos de recarga de una flota eléctrica no consiste en instalar la máxima potencia posible, sino en disponer de la necesaria para que los vehículos estén preparados cuando la empresa los necesita.
Analizar los kilómetros recorridos, el consumo, las horas disponibles para cargar, la simultaneidad y la potencia existente permite evitar inversiones innecesarias y gestionar mejor el consumo energético.
Porque electrificar una flota no es solo instalar cargadores: también supone decidir cuándo, cómo y con qué potencia consumir energía.
Si tienes dudas sobre cómo adaptar el suministro energético de tu empresa a la movilidad eléctrica, puedes contactar con el equipo de Novaluz.






