Impuesto especial sobre hidrocarburos: qué es, cómo funciona y cambios en 2025
8 de septiembre, 2025
El impuesto especial sobre hidrocarburos es un tributo indirecto que grava la fabricación, importación o comercialización de determinados productos energéticos. Se trata de un impuesto armonizado a nivel de la Unión Europea, lo que significa que su regulación básica responde a directivas comunitarias, aunque cada país puede adaptar ciertos aspectos en función de sus necesidades fiscales y medioambientales.
El objetivo de los impuestos hidrocarburos es doble: por un lado, generar ingresos para el Estado y, por otro, desincentivar el consumo de productos que tienen un elevado impacto ambiental, fomentando así un uso más responsable de la energía.

Qué productos están sujetos al impuesto sobre hidrocarburos?
El impuesto sobre hidrocarburos afecta a una amplia gama de productos energéticos. No solo grava los carburantes más conocidos, como la gasolina o el diésel, sino también otros combustibles utilizados en la industria, la generación eléctrica o el consumo doméstico.
Carburantes (gasolina, diésel, biodiésel…)
Los carburantes de automoción son los principales afectados. La gasolina y el gasóleo soportan tipos impositivos específicos en función de su composición y uso. También entran en esta categoría los biocarburantes, como el biodiésel o el bioetanol, que aunque suelen tener un tratamiento fiscal más favorable, siguen sujetos a tributación.
Gas natural y otros gases combustibles
El gas natural destinado al consumo doméstico, industrial o para generación de electricidad también está gravado. Junto a él se incluyen otros gases combustibles, como el propano o el butano, especialmente relevantes en zonas donde no llega la red de gas natural.
Otros productos energéticos
Dentro de esta categoría se encuentran el fuelóleo, el queroseno y otros derivados del petróleo empleados en la industria o en el transporte marítimo y aéreo. Aunque algunos de estos usos pueden contar con exenciones parciales, en general están incluidos en el ámbito del impuesto.
¿Cómo se calcula y recauda este impuesto?
El impuesto sobre hidrocarburos se estructura de forma detallada, atendiendo al tipo de producto y al uso que se haga de él.
Tipos impositivos aplicables por producto
Cada carburante o combustible tiene un tipo impositivo específico. Por ejemplo, la gasolina sin plomo suele soportar un gravamen más alto que el gasóleo. Además, existen diferencias entre el gasóleo de automoción y el gasóleo bonificado utilizado en la agricultura o la calefacción, que disfrutan de un tipo reducido.
Declaración y liquidación del impuesto
Los sujetos pasivos, es decir, las empresas que producen o comercializan estos productos, deben presentar declaraciones periódicas a la Agencia Tributaria. En ellas se detalla la cantidad de producto puesta a consumo y se liquida el impuesto correspondiente.
Quién lo paga y cómo se repercute al consumidor
Aunque son las empresas las que declaran y pagan el impuesto, este se traslada al consumidor final a través del precio de venta. Así, cuando un conductor reposta su vehículo o un hogar paga la factura del gas, una parte significativa del importe corresponde al impuesto sobre hidrocarburos.
Impuesto sobre hidrocarburos y gas natural: implicaciones específicas
En el caso del gas natural, las implicaciones son especialmente relevantes. Su uso está muy extendido en hogares y empresas, tanto para calefacción como para procesos industriales. El impuesto sobre hidrocarburos aplicado al gas natural introduce un coste adicional que, aunque puede parecer pequeño en términos unitarios, se acumula de manera significativa en los consumos elevados, afectando a la competitividad de determinadas industrias.
Cambios en los impuestos sobre hidrocarburos en 2025
Actualización de tipos impositivos
En 2025, España ha introducido un impuesto al diésel que equipara su carga fiscal a la de la gasolina. Esta medida, parte de la reforma fiscal del Gobierno, busca incentivar la movilidad eléctrica y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Los puntos claves de este nuevo impuesto son:
- Incremento del coste: el impuesto especial sobre hidrocarburos del gasóleo sube hasta 0,47269 €/l, lo que supone 9,37 céntimos adicionales por litro (unos 11,33 céntimos con IVA incluido).
- Objetivo: igualar los precios de diésel y gasolina para impulsar el uso de vehículos eléctricos.
- Mecanismo de ajuste: si el gasóleo supera los 2 €/l durante dos meses consecutivos, el tipo general se reducirá a 0,35 €/l.
- Excepciones: el gasóleo profesional utilizado por transportistas, taxistas y vehículos de pasajeros queda exento de esta subida.
El papel del impuesto sobre hidrocarburos en la transición energética
Los impuestos hidrocarburos se configuran ahora no solo como una herramienta recaudatoria, sino también como un instrumento para cumplir con compromisos climáticos y la transición energética. Al encarecer los combustibles fósiles, se promueve el uso de energías renovables, vehículos eléctricos y sistemas de eficiencia energética. Además, la recaudación obtenida permite financiar proyectos de sostenibilidad y ayudas a sectores en transición.
Sin embargo, también plantea un reto: encontrar un equilibrio entre la necesidad de reducir emisiones y la de mantener la competitividad económica, especialmente en sectores dependientes de la energía fósil.
Conclusión: cómo afectan los impuestos sobre hidrocarburos a empresas y usuarios en 2025
En 2025, los impuestos hidrocarburos siguen siendo un instrumento central de la política fiscal y medioambiental. Su aplicación se traduce en precios más altos para los consumidores y costes adicionales para las empresas, pero también en un incentivo claro para avanzar hacia un modelo energético más limpio y eficiente.
En Novaluz queremos que estés al tanto de las tendecias del sector energético en este 2025, por eso, te invitamos a echar un vistazo a nuestro blog y si tienes alguna duda o sugerencia ponte en contacto con nosotros, estaremos encantados de ayudarte.






