Nuevas subastas de ahorro energético: qué oportunidades abren para las pymes
08 de octubre, 2026
Ahorrar energía siempre ha tenido sentido desde el punto de vista de los costes. Pero desde hace unos años existe en España un mecanismo por el que las empresas no solo ahorran al consumir menos: también pueden cobrar por hacerlo. Se llama subasta de ahorro energético, y aunque lleva tiempo funcionando para grandes consumidores, las últimas novedades regulatorias están abriendo la puerta a empresas de tamaño medio que hasta ahora quedaban fuera.
En este artículo te explicamos qué son estas subastas, cómo funciona el mecanismo y qué pueden hacer las pymes para aprovecharlo.

Qué son las subastas de ahorro energético
Son un mecanismo por el que el operador del sistema eléctrico convoca a las empresas a comprometerse a reducir su consumo en determinados momentos a cambio de una compensación económica.
La lógica es sencilla: cuando la red eléctrica está muy cargada, resulta más barato pagar a algunas empresas para que reduzcan su consumo que encender nuevas centrales de generación. El sistema organiza esas reducciones a través de subastas, donde las empresas compiten ofreciendo cuánta potencia pueden reducir y a qué precio. El resultado es un mercado donde la flexibilidad tiene valor económico —y las empresas que pueden ofrecerla tienen la oportunidad de convertirla en un ingreso adicional.
Cómo funciona en la práctica
El proceso tiene tres fases:
La empresa ofrece su flexibilidad
Para participar, la empresa acredita que puede reducir su consumo en una cantidad determinada durante un periodo concreto sin que eso afecte de forma crítica a su actividad.
El operador convoca y asigna
Cuando el sistema necesita reducir la demanda, convoca una subasta entre las empresas registradas. Las que ofrecen la reducción a menor precio son seleccionadas. El proceso puede activarse con muy poco margen —a veces menos de una hora— por lo que es imprescindible tener los sistemas preparados para responder de forma rápida.
La empresa ejecuta y cobra
Una vez asignada, la empresa reduce su consumo durante el tiempo acordado y recibe la compensación pactada, independiente del ahorro en su propia factura eléctrica: son dos fuentes de beneficio que se suman.
Por qué ahora es relevante para las pymes
Hasta hace poco, estos mecanismos estaban reservados en la práctica para grandes industrias. Las pymes quedaban fuera por dos razones: los umbrales mínimos de participación eran demasiado altos y la complejidad técnica requería inversiones que no estaban al alcance de empresas medianas.
Dos cambios recientes están modificando esa situación. La nueva regulación europea establece que los umbrales mínimos deben reducirse para permitir el acceso de consumidores más pequeños. Y la aparición de agregadores de demanda —intermediarios que agrupan la flexibilidad de varias pymes para participar conjuntamente— permite a empresas de menor tamaño acceder a estos mercados sin necesidad de hacerlo de forma individual.
Qué empresas tienen más potencial
No todas las pymes tienen el mismo margen de flexibilidad. Las que más pueden aprovechar estas oportunidades son:
- Empresas con procesos interrumpibles. Actividades que pueden pausarse 15 o 30 minutos sin consecuencias: líneas de fabricación con stock de seguridad, procesos de carga o descarga, ciclos de lavado industrial.
- Instalaciones con equipos de frío o climatización de gran potencia. Tienen inercia térmica y pueden reducir su consumo durante periodos cortos sin que la temperatura varíe de forma perceptible.
- Empresas con baterías de almacenamiento. Pueden ofrecer potencia de forma inmediata descargando sus baterías durante el periodo requerido.
- Instalaciones con generación fotovoltaica propia. Si en el momento de la subasta generan más de lo que consumen, pueden ofrecer ese excedente como reducción de demanda neta.
Cuánto puede cobrar una empresa
La compensación varía según el tipo de subasta y el volumen ofrecido. Como referencia, los precios en los mercados de ajuste del sistema eléctrico español pueden oscilar entre 20 y 100 €/MWh de reducción. Para una empresa que puede ofrecer una reducción de 50 kW durante dos horas, eso puede suponer entre 2 y 10 euros por activación. Sumado al ahorro en la propia factura y multiplicado por varias activaciones al mes, el efecto acumulado a lo largo del año puede ser relevante.
Conclusión
Las subastas de ahorro energético no son un mecanismo reservado a las grandes industrias. La evolución regulatoria y la aparición de agregadores están acercando estas oportunidades a empresas medianas con flexibilidad en su consumo y ganas de convertirla en un ingreso adicional.
En Novaluz analizamos el perfil de consumo de cada empresa para identificar si tiene potencial de participación en estos mercados. Si quieres saber si tu empresa puede beneficiarse, contacta con nosotros.






